jueves, 16 de mayo de 2013

Borrador de T.P MIO CID 2° año

Chicos: les envío el borrador de lo que hicimos en clases. Tengan en cuenta, que no hicimos revisiones del mismo y , por lo tanto, debe haber repeticiones o partes que hay que aclarar o referir, por ejemplo el título es EL IDEAL CABALLERESCO EN EL POEMA DE MIO CID, y no la enunciación porque es la teoría empleada para analizar, en este caso. Sólo es una guía y no una copia que deben hacer. Uds pueden enriquecer sus trabajos con más bibliografía, aportes o nuevas interpretaciones con fundamento.

 La extensión es de 7 siete carillas, sin bibliografía.

 Nos vemos.



INSTITUTO DE ENSEÑANZA SUPERIOR N° 5 “José E. Tello”- SAN SALVADOR DE JUJUY
CARRERA: PROFESORADO DE LENGUA Y LITERATURA
CÁTEDRA: LITERATURA ESPAÑOLA i
AÑO LECTIVO: 2013
ALUMNO:
                                          TRABAJO PRÁCTICO N° 1
EL IDEAL CABALLERESCO EN MIO CID.  Cantar I
“…desde su mundo  el héroe épico desciende para entrar con paso firme en el campo de la historia, y afronta serenamente este riesgo, mayor que todos los peligros de la vida: el ser historiado por el pueblo a quien tanto combatió…”
                                           Menéndez Pidal, Ramón
El[a1]  Poema de Mío Cid fue escrito hacia 1140, en la Edad Media, edad histórica que incluye numeras características que se plasman en Rodrigo Díaz de Vivar y que lo configuran como héroe épico. El contexto histórico sitúa a don Rodrigo como caballero, bajo las órdenes de don Alfonso VI, rey de Castilla, León y Galicia, como resultado de luchas internas entre los hijos de Alfonso I.
La obra literaria, si bien había circula en forma oral por la transmisión de los juglares, hace referencia a un pasado cercano, con figuras reconocidas por el pueblo aunque haya diferencias entre los diferentes cantares. Esta cercanía y el peregrinaje de los creyentes hacia Santiago de Compostela, facilitan el reconocimiento y las numerosas refundiciones que elaboran los juglares.
 En cuanto a la sociedad medieval, la caballería fue una institución militar, política, económica y social muy importante de la nobleza, que prestaba servicios al rey, principalmente la defensa de los territorios. En este contexto, la figura de Rodrigo Díaz cobra vital importancia en la reconquista de España: los árabes han invadido la península, que está dividida en dos, en el norte están los varios reinos cristianos, entre los cuales destaca Castilla, en el sur la dominación árabe. El reino de Castilla empuja la Reconquista y Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) es el héroe de la época. El personaje histórico vivió entre los años 1043 y 1099, nació en Vivar, cerca de Burgos y fue caballero del ejército de Sancho II; cuando éste fallece, su hermano Alfonso fue obligado por unos caballeros, entre los cuales estaba el Cid, a jurar de no haber participado en la muerte, del rey y sólo después del juramento Alfonso fue proclamado rey.
Para analizar los procesos de enunciación del Cantar I, se seguirá la teoría crítica de María Isabel Filinich[1], y en particular con los aspectos pertinentes como la polifonía, para la elaboración del héroe épico.
En[a2]  el texto literario se pueden diferenciar dos niveles de enunciación: El nivel del enunciado y de la enunciación.
El primero hace referencia a la historia contada, a lo acontecido a Rodrigo Díaz hace cien años. Estos datos que todavía se recuerdan como más sobresalientes en la memoria del pueblo de Castilla permiten ensalzar a don Rodrigo como héroe en los cantares de gesta.
El segundo, es el nivel de lo subyacente, lo expresado es atribuible a un yo que apela a un tú. Aquí precisamente se elabora la figura de héroe de Rodrigo Díaz, es en el presente de la enunciación donde el yo-juglar  apela a un tú-auditorio.
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De igual manera, los dos niveles se unen, se relacionan en el análisis debido a que es necesario recurrir a ellos en su complementariedad. El nivel de la enunciación se basa en el nivel del enunciado y de él toma sus elementos.
La polifonía, según Filinich, es un aspecto de la enunciación y la plantea como M. Bajtín, “son diferentes voces de los personajes. Esta multiplicidad de voces (ya sea expresadas como voz interior o como diálogo) es posible gracias a que los personajes son concebidos como conciencias ajenas a su creador” [2]  .Entre estas voces podemos citar:
-          El narrador-juglar del Cantar I: al comenzar el Cantar se presenta un yo omnisciente, que emplea la 3° persona parar dar a conocer a los oyentes sobre el contexto histórico:
“Envió el rey don Alfonso a Ruy Díaz mío Cid por las parias que debían pagarle cada año los reyes de Córdoba y Sevilla” [3](p.57)
Estos primeros versos, ayudan al oyente a entender la misión encomendada a don Rodrigo y su obediencia  para cumplir órdenes del rey Alfonso, como también el enfrentamiento  entre los reyes con los partidarios castellanos al rey Almudáfar.
El juglar expresa los sentimientos del Cid como persona y como caballero al enterarse del ataque al rey de Sevilla, “…túvolo por mal y pesóle mucho…” (p.57), debido a que esto provocaría enfrentamientos posteriores entre él y los enemigos.

 La parte inicial del canto es de gran importancia en cuanto es el momento más crítico de Ruy Díaz de Vivar: éste debe salir desterrado del reino, hecho que provoca sus lágrimas: ”De los sos ojos tan fuertemientre llorando,/ tornava la cabeça i estávalos catando.” ( V,1-2). El Cid parte despojado de sus bienes y lo que es más grave, enemistado con el rey, su señor. Pero esta situación crítica no desestabiliza al héroe y antes bien reafirma la concepción católica medieval pues el héroe da gracias a Dios : “grado a ti, señor padre que estás en alto!” (v.8).
El código caballeresco incluía las virtudes de lealtad, honor y fe. Son estas virtudes, las que  se destacan según el juglar, en la figura de Ruy Díaz.
El pueblo de Burgos asume otra voz que interviene en el discurso. Para ello el juglar se transforma en un intermediario o testigo de los hechos, pues exclama:
“Dios, que buen vasallo, si tuviese gran señor” (p.99)
Son los burgueses y burguesas quienes expresan estas palabras para referir, mediante una proposición condicional, con el nexo subordínate “si” para dar cumplimiento a la acción que se nombra en la primera parte.
Estas palabras se contraponen con la acción posterior del héroe debido a que no encuentra posada. Se traduce en hechos, y acciones como “el saber hacer” de la enunciación, por ej. p 60. : ” Aguijó mio Çid, a la puerta se llegava,/ sacó el pie del estribera una feridal´ dava;” (V.37-38). Este momento de desesperación aparece como un momento extremo, en un proceso de llegar al punto más crítico de su situación.
Aparece así el enunciado referido en la voz de la niña,  que se transforma en el interlocutor en esta instancia de enunciación, “…el rey lo ha prohibido, anoche llegó su carta, con prevenciones severas, autorizada con su sello…” (p.60).  La aparición de una niña contrasta este instante de desesperación con otro que sirve para reestructurar esa figura de héroe. Un episodio  de inocencia, representado en los nueve años de la niña, quien devuelve la calma al espíritu atormentado de Mío Cid. Las palabras expresadas por ella, hacen referencia  al motivo de la falta de cobijo y aceptación a don Rodrigo por parte de los burgueses.  Las leyes en la Edad media y en particular las relacionadas con la caballería castigaban severamente y hasta con la muerte a quienes ayudaran a los desterrados. De allí el comportamiento y temor de los burgueses, que aunque compartían el destierro del héroe, no abren sus puertas.
En otro episodio, según la voz del juglar, mi cid es presentado  como un hombre astuto y de recursos para conseguir las provisiones para su empresa. El episodio de Raquel y Vidas surge como idea propia del héroe, capaz de engañar a quienes engañan ante la imposibilidad de continuar con el destierro y la reconquista de tierras. Si bien la idea del dinero en la época era sinónimo de nobleza, honra y caballerosidad, don Rodrigo hace la promesa de devolver este préstamo al finalizar su empresa, aunque no se consideraba falta incumplir con una promesa a un impío, es decir, a alguien que no fuera cristiano.
Este momento que termina felizmente sirve para tranquilizar a don Rodrigo en su desesperación y para relacionarse con el siguiente en el que se despide de su familia. Este proceso de gradación en sus sentimientos, se ve continuamente modificado, según el juglar porque combina momentos extremos con otros plenos de subjetividad, “…El Cid a doña Ximena ívala abraçar; (...) Llorando de los ojos, que non viestes atal, assís‘ parten unos d‘otros commo la uña de la carne. (V.368-275 ) (p.65).
Con la promesa al abad de devolver cuatro por cada marco que se gaste en su esposa e hijas, el juglar refiere el respeto y prestigio como caballero que mantiene el Cid, a pesar del destierro ante los demás. La función  de prometer en palabras de don Rodrigo es símbolo, por lo tanto, de respeto por su condición de noble y de prestigio, por sus  logros como caballero. La promesa es considerada como cumplimiento de los hechos, ya que tanto el abad, el pueblo de Burgos y los judíos Raquel y Vidas, consideran ciertos los hechos prometidos. Es por esto, que las palabras de los habitantes de Burgos, confirman la veracidad de lo expresado por don Rodrigo, “…que buen vasallo, si oviesse gran señor…” ya que el héroe es visto como víctima de los nobles envidiosos.  Ante la mirada del pueblo es considerado con respeto y por este motivo no pueden ayudarlo.
El enunciador en este enunciado del relato, se va configurando mediante sus propias palabras, con el decir representa el hecho de cumplir las promesas que realiza. Este decir es sinónimo de cumplimiento del ideal caballeresco en la Edad Media del Cid, y en particular por parte de los nobles, constituye el cumplimiento a posteriori de las promesas realizadas.
Las propias palabras del Cid lo mostrarán como ingenioso y  astuto, tanto en el episodio de los judíos como en la toma de Alcocer con el hecho de dejar una tienda abandonada. En este plano, en el cual don Rodrigo es el mismo enunciador se establecen diferencias con el hacer, destinado a los otros, que no son héroes, como Martín Antolínez, quien ejecuta las ideas de don Rodrigo. Por lo tanto, el héroe ocupa un lugar protagónico pero sin desconocer la importante participación de los demás tanto en los hechos como en las ideas, ya que Martín Antolínez propone al Cid abandonar el reino inmediatamente pues, “ya está expirando el plazo,,,” (p.64) y luego es don Rodrigo, quien ordena partir.
También el episodio de la desobediencia de Pero Bermúdez, se lo considera como parte de este proceso de configuración del héroe porque aquí el juglar refiere a don Rodrigo como tolerante ante este hecho. No recurre a algún castigo, aún apoya esta iniciativa y ordena socorrerlo. Es un héroe muy particular, con caracteres humanos, que se alegra pero también llora por el dolor de padre y esposo. Las hazañas de su mesnada justifican estos aspectos negativos como las desobediencias, que luego se ven superadas por los logros y la aceptación del héroe.
En esta enunciación, la voz del juglar  presenta a Mío Cid  como un ferviente religioso ya que enuncia el hecho de agradecer a Dios por los momentos de dicha y dolor, tanto por el destierro como por las victorias, “:: “grado a Dios e a las sus vertudes santas;” (v.924).  El hecho de pedir, agradecer a Dios o encomendarse a algún santo forma parte del pensamiento medieval religioso, tanto en nobles como en vasallos, aunque con fines materiales. El episodio de la aparición del ángel Gabriel que lo ayuda, es recreado por el juglar para mostrar a un héroe creyente y agradecido, que es guiado por Dios en sus empresas guerreras.
-          32- fidelidad al rey,   LEALTAD
-          33- temor de los moros.
-          34 astucia
-          35 religiosidad. FE
-          36 clemencia con los moros. HONOR
-          37 temor de los moros
-          38 valentía. HONOR
-          39 dá ánimo a sus caballeros. HONOR
-          40 admiración por el Cid. HONOR
-          41 valentía. HONOR
-          43 admiración de la mesnada. HONOR
-          44 religiosidad. FE
-          45 generosidad. HONOR
-          46 lealtad al rey. LEALTAD
-          47 cumplimiento de promesa. HONOR
-          48 generosidad con venta de Alcocer. HONOR
-          49 aprecio de los moros
-          50 agradecimiento a Dios y a Minaya. FE
-          51 alegría del Cid.
-          52 triunfo y saqueo. Guerrero…..LEALTAD
-          53alegría del Cid.
-          54- triunfos en Huesa
-          55- arenga a la mesnada. HONOR
-          56 piadoso con el conde de Barcelona. HONOR
-          57- alegría del Cid.
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BIBLIOGRAFÍA ( hay muchas maneras de citar bibliog., ésta es una propuesta)

Apellido (orden alfabético) y nombres de autores, título del libro (en cursiva), lugar de edición, editorial, fecha.


[1] Filinich, María Isabel, La enunciación. Eudeba. 2000.
[2] Bajtín, Mijail. Problemas de la Poética de Dostoievsky. Gredos. 2000
[3] Anónimo. Poema de Mio Cid. Buenos Aires. Editorial Colihue. 2010. Seguirá la paginación de esta edición


 [a1]INTRODUCCIÓN. Contexto histórico, literario, social

 [a2]DESARROLLO
 



lunes, 13 de mayo de 2013

EL ROMANCERO- 2° año



  • 1. EL ROMANCERO ¿QUÉ ES UN ROMANCE Un romance es una composición de carácter épico o épico-lírico, casi siempre breves, compuestos originariamente para ser cantados o recitados al son de un instrumento. Formalmente, con palabras de Menéndez Pidal, el romance es “una tirada de versos de dieciséis sílabas con asonancia monorrima”, pero se los conoce en tiradas de versos octosílabos con la rima asonantada en los pares, quedando libres los impares. Los romances más antiguos son del siglo XIV y principios del XV.
  •  Se llaman romances viejos y pertenecen a la literatura popular y tradicional con todas sus características. Conservamos gran número de estos romances porque durante los siglos XV y XVI fueron recogidos en Cancioneros o Romanceros. También se han conservado en la tradición oral moderna con numerosas variantes. A partir del siglo XVI y hasta finales del XVII muchos poetas cultos (Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo…) componen también romances.
  • A estos se les da el nombre de romances nuevos o artísticos, que amplían y renuevan el contenido temático y los recursos formales. Durante el Romanticismo y en el siglo XX se conocerá una nueva floración de este tipo de romances (Zorrilla, Duque de Rivas, Antonio Machado, García Lorca…)
  •  
  •  ¿CUÁL ES SU ORIGEN? Las primeras hipótesis surgieron durante el Romanticismo (s. XIX), etapa muy interesada en la búsqueda de lo popular. La que hoy es más aceptada es la formulada por Menéndez Pidal que hace derivar el romance de la decadencia del cantar de gesta, como consecuencia de que la Reconquista, fuente de los cantares de gesta, poco a poco iba quedando en un segundo plano.
  •  El gusto popular se fue derivando hacia nuevas formas poéticas y fue acortando los cantares de gesta y seleccionó los pasajes más notables. Los oyentes hacían repetir estos pasajes a los juglares, los aprendían y al cantarlos ellos a su vez los popularizan, formando con estos fragmentos unos cantos independientes del conjunto: los romances. Son los llamados romances épicos tradicionales. A partir de mediados del siglo XIII, los juglares, animados por el éxito de romances tradicionales, compusieron otros muchos, no desgajados de un cantar, sino inventados por ellos mismos, generalmente más extensos y con una temática más amplia. Los autores desaparecen en el anonimato, y la colectividad, plenamente identificados con ellos, los canta, modifica y transmite. Estos últimos se conoce n con el nombre de romances juglarescos.
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  • 2. ¿DE QUÉ TRATAN? Los temas del Romancero viejo son muy variados. Esta es una clasificación temática del mismo:
  • a) Romances históricos-legendarios nacionales: * De historias épicas: Don Rodrigo, el Cid, Infantes de Lara …* De historias contemporáneas: Pedro el Cruel…* Noticieros: Fronterizos (episodios militares sobre la guerra de Granada) y Moriscos (hechos relatados desde el lado musulmán
  •  b) Romances históricos legendarios extranjeros: * El ciclo carolingio (Carlomagno, Roldán Roncesvalles…) * El ciclo bretón (leyendas caballerescas bretonas…)
  •  c) Romances novelescos: de amor, misterio, venganza, aventuras…
  • d) Romances líricos: escasa acción y predominio del sentimiento amoroso
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  •  CARACTERISTICAS FORMALES Los romances estilísticamente presentan una gran sencillez y sobriedad de recursos: descripciones parcas y realistas, escasez de adjetivos y metáforas … A pesar de ello consiguen una extraordinaria viveza narrativa y los más variados efectos poéticos. Son frecuentes las alternancias verbales presente/pretérito para animar la narración, las formulas expresivas más usadas son las repeticiones de palabras o frases y el uso de paralelismos para conseguir una mayor intensidad emocional y rítmica.
  • Es de destacar una característica: el fragmentarismo. El romance se centra en un momento determinado de la acción. Pero además, con mucha frecuencia, la narración se rompe bruscamente sin que se conozca el desenlace final. El resultado es de una increíble eficacia poética, que logra  atrapar al oyente en el misterio y la emoción.
ROMANCE DE LA CAVA FLORINDA
De una torre de palacio se salió por un post igo
la Cava con sus doncellas con gran fiesta y regoc ijo.
Metiéronse en un jardín cerca de un espeso ombr ío
de jazmines y arrayanes, de pámpanos y rac imos.
Junto a una fuente que vierte por seis caños de oro fino
cristal y perlas sonoras entre espadañas y lirios,
reposaron las doncellas buscando solaz y alivio
al fuego de mocedad y a los ardores de estío.
Daban al agua sus brazos, y tentada de su frío,
fue la Cava la primera que desnudó sus vestidos.
En la sombreada alberca su cuerpo brilla tan lindo
que al de todas las demás como sol ha escurecido.
Pensó la Cava estar sola, pero la ventura quiso
que entre unas espesas yedras la miraba el rey Rodrigo.
Puso la ocasión el fuego en el corazón altivo,
y amor, batiendo sus alas, abrasóle de improviso.
De la pérdida de España fue aquí funesto principio
una mujer sin ventura y un hombre de amor rendido.
Florinda perdió su flor, el rey padeció el castigo;
ella dice que hubo fuerza, él que gusto consentido.
Si dicen quién de los dos la mayor culpa ha tenido,
digan los hombres: la Cava y las mujeres: Rodrigo.


ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón